Esta entrada va a ser un poquito distinta a las de antes.
Y es que, hace unos días escuchaba el episodio #232 de Kaizen, el genial podcast de Jaime Rodríguez de Santiago. En él, hablaba sobre la influencia y la capacidad de influir sobre otras personas gracias al carisma.
El caso es que me quedé atrapado dándole vueltas a esa palabra.
CARISMA.
Algo que no se enseña en los libros.
Esa conexión que se percibe cuando hablas con alguien concreto.
Esa química que te invita a estar escuchando atentamente a la otra persona.
Vale, pero ¿qué tiene que ver esto con respirar?
El tema es que en el episodio del podcast citan el libro de Zoe Chance, La influencia es tu superpoder, donde se dedica un capítulo entero a hablar del carisma.
Zoe habla de cómo el carisma no es una cualidad mágica, sino una combinación de presencia, seguridad y conexión. Y mientras lo oía, pensaba en todas esas personas que tienen la capacidad de hipnotizarte solo con su presencia.
Y eso… me hizo pensar en la respiración.
Menudos saltos da mi cabeza eh.
El hilo que me llevó a conectar la respiración con el carisma es el siguiente:
Si te fijas, las personas que tienen esa cualidad se muestran seguras de si misma. No se atropellan al hablar. No tienen prisa.
No interrumpen. No tratan de llenar el vacío que deja el silencio con más ruido. Respiran con pausa. Manejan los tiempos. Y escuchan.
Y eso —créeme— no se puede hacer si no tienes un buen control sobre tu sistema respiratorio.
🧠 Respirar bien no es solo salud. Es presencia.
Hay algo que ocurre cuando entrenas tu respiración a conciencia.
Y no hablo de meterte en una cueva a meditar.
Hablo de entrenar el cuerpo gracias a la conciencia.
Fortalecer tu diafragma. Mejorar tu ritmo respiratorio. Ganarle el pulso a la velocidad y a las frecuencias respiratorias altas.
Cuando llevas semanas trabajando con un aparatito que trabaje la musculatura respiratoria como POWERbreathe®, algo cambia:
Hablas más pausado.
No necesitas recuperar el aliento.
Controlas tu frecuencia respiratoria cuando estas bajo presión.
Te sientes más sólido, más presente.
Y eso, aunque parezca sutil, se nota en cómo los demás te perciben.
Se nota en cómo influyes sobre el resto.
Vale, que me estás volviendo a vender que hay que entrenar la musculatura respiratoria con POWERbreathe®….
Rotundamente, sí.
¿Qué tiene que ver POWERbreathe® con todo esto?
Mucho.
Esto no es solo para deportistas o pacientes con disnea.
Es una herramienta para aprender a respirar como una persona consciente, no como un cuerpo estresado.
Yo lo he usado antes de los entrenamientos, en fases de mayor estrés, y también antes de dar alguna charla o sesión importante. Y lo que me aportó es esto:
Confianza en mi capacidad pulmonar.
Más control del diafragma.
Sensación de fuerza .
Más voz. Más calma. Más conexión conmigo mismo.
Porque cuando puedes respirar hondo sin esfuerzo, todo lo demás fluye.
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🎯 La gente con carisma no entrena su respiración (o eso creo). Pero tú y yo sí podemos.
Hay gente que nace con esa tranquilidad y esa presencia de fábrica.
Otros tenemos que entrenarlo.
Y entrenar tu respiración es un punto de partida increíble.
No necesitas ser un gurú.
Solo necesitas respirar como si tu presencia importara. Porque importa.
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¿Por dónde empezar?
POWERbreathe® Classic Salud: si nunca has entrenado tu respiración.
POWERbreathe® Medic Plus: si buscas mejorar rendimiento y salud respiratoria.
POWERbreathe® K1: si quieres feedback profesional y progreso monitorizado.
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🧘♂️ Cierra los ojos. Inspira. Siente lo que cambia cuando respiras bien.
Y recuerda que el carisma no es solo cómo te ven.
Es cómo te sientes por dentro cuando respiras seguro de ti mismo.
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